3 ejercicios para calmar el dolor de cuello

Un síntoma común entre la población actual es el dolor de cuello, el cual se manifiesta en el momento en que los músculos se contraen como consecuencia de una mala postura, una tensión o un sobreesfuerzo. Ocurre con frecuencia en las personas que trabajan por largas jornadas sentadas, aunque también está vinculado con los problemas del sueño.

En ese sentido, las noticias relacionadas con salud suelen abordar este tópico, porque además de lo molesto que es en el área en sí, también está acompañado por una tensión y sensación de rigidez que dificulta la realización de las actividades cotidianas que implican movimientos con la cabeza.

Ejercicios para calmar el dolor de cuello

Caminar

Aunque se trata de una actividad sencilla, lo cierto es que por sus características puede ser un elemento determinante para que el dolor cervical puede disminuir, más que nada en aquellas ocasiones en las que se da como una consecuencia del estrés y las malas posturas.

Para ser claros al respecto, es necesario que se camine en la posición adecuada, ya que en caso de realizar un mal movimiento, el problema va a empeorar. La sugerencia es que usted camine entre 5 a 10 minutos con el pecho hacia arriba, los hombros hacia atrás y la cabeza en una posición neutra. En cuanto los músculos se relajen, intente girar la cabeza.

Ejercicios de descanso

No implica que se ejecute un movimiento con el cuello para que la rigidez se alivie, pero es una buena opción para que las zonas tensionadas se relajen.

  • Acuéstese encima de una superficie firme. Puede usar una colchoneta y ubicar la cabeza en una posición de descanso, para que de esta manera los hombros se alineen.
  • Inhale y exhale varias veces sin mover la cabeza del lugar.
  • Realice esta actividad por cinco minutos.

Flexión hacia atrás y adelante

Con este tipo de actividades lo que se garantiza es que la circulación en el cuello mejore, al igual que la relajación de los músculos que se han visto afectados y la oxigenación. Su práctica implica un poco más de esfuerzo, pero la sensación de alivio es mayor.

  • Siéntese en una silla cómoda y trate de empujar la cabeza hacia atrás como si usted quisiese mirar el techo.
  • Al hacerlo, abra la boca un poco para que la tensión en la mandíbula se libere. La espalda debe estar recta.
  • Sostenga por dos segundos y regrese a la posición inicial.
  • Flexione hacia adelante hasta que la barbilla casi toque el pecho.
  • Repite tres veces en cada lado.