3 ejercicios para prevenir la incontinencia urinaria

Una dieta saludable puede ser la respuesta para prevenir la incontinencia urinaria, en otras palabras, la pérdida involuntaria de orina, que las estadísticas han demostrado que afecta más a las mujeres en comparación con los hombres y que por sus síntomas, podría ocasionar ansiedad.

En términos generales, la base para la prevención de la incontinencia consiste en ejercicios para fortalecer el suelo pélvico. A veces, esta situación se va desarrollando por estrés, embarazo, tabaquismo, mala ejecución de una actividad física, síntoma de una enfermedad y estragos después de la menopausia.

Prevenir la incontinencia urinaria: Contraer el suelo pélvico




El suelo pélvico se conforma por distintos ligamentos y músculos con los que se sella la cavidad abdominal. La finalidad del mismo es mantener el útero, vejiga y la vagina en una posición adecuada.

Los ejercicios de contracción del suelo pélvico, que se conocen como ejercicios de Kegel, pueden ser de utilidad. En este caso, contraída los músculos pélvicos por máximo 5 a 8 segundos, para relajar la zona.

Es importante que usted realice 10 repeticiones seguidas en dos ocasiones al día para que pueda prevenir los síntomas y la incontinencia urinaria como tal. Esto lo puede hacer en cualquier momento.

Prevenir la incontinencia urinaria: Apretar la zona del ombligo




A grandes rasgos se puede decir que la parte central del ejercicio es contraer los músculos del suelo pélvico, pero no relajarlos. En este caso, mueva el área del ombligo hacia atrás, es decir, en dirección a la columna vertebral. Mantenga la posición por máximo 5 a 8 segundos.

Vale la pena aclarar que esto también ocasiona que los músculos del suelo pélvico se pueden ejercitar un poco más, al igual que se trabaja la zona del abdomen y los dolores lumbares se reducen. Es necesario que repita en 10 ocasiones.

Prevenir la incontinencia urinaria: Mover en distintas direcciones el suelo pélvico




Un ejercicio que termina por ser bastante útil, es que mueva el cuerpo y la cadera en círculos. También se puede ejecutar con los pies fijos en el piso, para continuar con un movimiento de caderas que va hacia delante y luego hacia atrás.

Entre las consecuencias positivas de lo anterior, es que se previenen lesiones o problemas musculares, al igual que se trabajan los músculos del suelo pélvico. Esto hace que se fortalezcan para que no vaya a ocurrir la pérdida involuntaria de orina.

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